“No es lo mismo ser listo que inteligente” by @MikeMiguelez

Mike

Qué gran frase, yo creo que es de las mejores que me han dicho nunca. Y qué razón. A lo largo de nuestra vida vamos creando un diccionario propio con sinónimos que en la mayoría de las veces vamos intuyendo que son correctos, pero que para nada se parecen. Este es uno de los ejemplos más claros de lo que me gustaría hablar hoy: del poder de las palabras.

Una persona es lista cuando tiene mucho conocimiento, cuando es capaz de aprenderse todos los ríos de Europa, cuando se conoce quienes son los brillantes directores creativos influyentes y el palmarés de los últimos años en la publicidad occidental. Es una persona de mundo y de libro, con una capacidad nemotécnica abrumadora. Una persona lista es una persona que se ha formado para ser especialista en algo, y que sabe cómo debe hacer esa determinada especialidad. Es una cualidad que se entrena, que se ejercita a diario, que se forma con el paso del tiempo, si uno quiere.

Sin embargo, una persona inteligente es capaz de tomar mejores decisiones, de ser ágil y habilidoso con su capacidad mental. Puede calar a las personas desde la primera frase que intercambia, conocer la utilidad de las cosas de una manera que a nadie más se le ha ocurrido antes, en muchas ocasiones goza de una gran capacidad creativa. Sabe llevar las conversaciones hacia donde quiere, sabe hacer entender al otro su postura e incluso hasta convencerle. Una persona inteligente es precisa y controla los tiempos, sabe acelerar cuando es necesario y paralizarlo en el momento adecuado. Por el contrario, esta capacidad no se puede desarrollar, aunque se puede ejercitar con el fin de ser capaz de conseguir disimularla lo mejor posible.

Una persona lista no tiene por qué ser inteligente, ni tampoco una persona inteligente tiene que ser necesariamente lista. Hay muchas personas que no tienen ni un pelo de tontas pero no son inteligentes, porque no les sale, porque no tienen esa habilidad. Porque aunque la entrenen es muy difícil de perfeccionar. También hay personas que son increíblemente inteligentes, y gracias a ello son capaces de camuflar su carencia de preparación, hasta tal nivel que nunca nadie llegará a darse cuenta. Y, en contadas ocasiones, podemos encontrarnos con personas que son listas e inteligentes, es muy difícil que se dé la coincidencia, y muy fácil de percibir. Son esos genios que han arrasado allí donde han pisado, los que han marcado un antes y un después.

Porque es verdad, no es lo mismo ser listo que inteligente. A pesar de que muchas veces lo simplifiquemos a lo mismo. Porque nosotros somos muy de simplificar, de resumirlo todo a su máximo exponente porque creemos que así nos simplificamos más la vida. Pero estamos equivocados, no son sinónimos, y en vez de hacernos la vida más sencilla, en muchas ocasiones sucede justo lo contrario. Lo curioso es que esta frase vino de una conversación sobre un programa de televisión y su presentador. Salió de una de las bocas más inteligentes que conozco.

Benditos, si os dieran la posibilidad de elegir entre una de las dos capacidades: ser listo o ser inteligente, ¿con cuál os quedaríais?

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