“Lo único que tenemos en común” by @mikemiguelez

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Lo único que tenían en común entre todos ellos es que ninguno tenía nada en común. Desde que empecé la carrera hasta ahora, mi tercera agencia de publicidad, he tenido la oportunidad de trabajar con grandes (y no tan grandes) profesionales. De ellos siempre he aprendido algo, desde cómo hacer un buen cappuccino hasta una nueva perspectiva de enfoque a la hora de afrontar un briefing. Porque todos eran tan distintos que siempre había algo nuevo que aprender.

Cuando os incorporéis a una agencia, y habléis con los compañeros, os daréis cuenta de que los publicitarios de pura cepa estamos prácticamente solos. En publicidad contamos con unas de las tasas de intrusismos profesionales más altos, en toda buena agencia debe haber unos perfiles tan diversos que en algunos casos ni siquiera los profesionales que trabajan en ella son especialistas en publicidad. No estoy hablando de perfiles de diferente cultura, raza o religión (que también), sino una diversidad profesional única del sector publicitario. No son especialistas de formación, son publicitarios de experiencia. He conocido a arquitectos, periodistas, técnicos de comunicación audiovisual, abogados,… Pero no os creáis que como ellos no encuentran trabajo en su sector vienen a invadir el nuestro, porque también hay personas que estudiaron publicidad y ya sea porque no les convenció la experiencia que tuvieron o por el panorama actual, se han tenido que reinventar y ahora están trabajando en comunicación, como periodista, en el departamento de Recursos Humanos, en un puesto administrativo o incluso en algo que no tiene nada que ver.

Contar con perfiles tan distintos en un mismo equipo creativo te permite una flexibilidad y una metodología de trabajo resolutiva con grandes aptitudes experienciales a la hora de afrontar el planteamiento de una campaña. Hasta tal punto llega esta obsesión por ser la agencia más fresca, juvenil y dinámica que incluso un director creativo de una reconocida agencia de publicidad me reconoció que hay veces, solo buscan perfiles muy diferentes. Un currículo que no contenga la carrera de Publicidad, que el candidato no haya hecho un máster/postgrado en la Miami o en TAG… Pero es que entonces, ¿para qué te sirve la carrera si luego buscan un perfil que no es el tuyo?

Este es quizás el mayor quebradero de cabeza ¿si me gusta la publicidad tengo que no estudiar la carrera para poder luego optar a un puesto en el sector? Si tu vocación publicitaria aparece, da igual que vayas al instituto o ya seas un informático casado y con hijos, siempre podrás encontrar un hueco en la profesión si desde el principio hasta el final mantienes una única condición: ACTITUD.

A mi alrededor veo muchas personas: a unos les encanta el cine, mientras que otros prefieren la versión de libro; unos llegamos, otros se van; unos quieren hablar siempre, mientras otros solo escuchan… Lo único que tenemos en común entre nosotros es que ninguno tiene nada en común, salvo la publicidad.

Benditos, ¿a vosotros cuándo os vino la vocación publicitaria? ¿fuisteis unos publicitarios de formación que habéis acabado desencantados o sois más unos expertos intrusos?

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