Caballos salvajes by @MikeMiguelez

Caballos-salvajes

Suenan los Stones con el ritmo de tus teclas, como una maravillosa armonía que retumba una y otra vez con el eco del lugar. Levantas la vista del monitor y te das cuenta que no queda nadie, que las luces hace tiempo que se apagaron, solo el destello de tu ordenador da claridad a la agencia. Te levantas, vas hacia la cocina a coger una Coca-Cola, aún te queda un rato. De camino te acercas al ventanal y ves la avenida totalmente iluminada, los coches pasar, las calles de Madrid otra vez mojadas, los paraguas invadiendo las aceras.

Crees que dieron ya las 10, ¿o eran las 11? Qué más da, es de noche. Aunque no has acabado no se te ocurre ninguna excusa para quedarte un rato más, así que coges tu abrigo y bajas a la calle. De camino al metro vas pensando en esa idea, esa puta idea que necesitas para la presentación del martes. Pero no llega.

Decides parar por el centro, te han dicho unos amigos que hoy hay una fiesta de publicitarios y que ellos estarán por allí, que te pasaras y que disfrutaras un rato. Ya es jueves, así que ni dudas en por qué no ir. Al llegar, la sala está llena. Tratas de abrirte paso hacia la barra, necesitas un sorbo, algo que te quite el sabor amargo que tienes en los labios. “Hola, un whisky-cola” le dices a la camarera, y levantas la cabeza por encima del garito con el objetivo de localizar a alguien conocido. Les ves apoyados en la barandilla. Parece que están todos en la planta de arriba, así que subes hasta ellos.

La noche se pasa rápido, tanto que cuando te despiertas son ya las 9 de la mañana. Joder, te has dormido y hoy ¡tienes que ir a la agencia! Una ducha rápida y ya desayunarás más tarde. Corre que vas tarde. De camino al trabajo tratas de recordar lo que pasó anoche, pero no consigues más que breves flashbacks. Crees que viste a alguien de la agencia, a ver si te ayudan con tu rompecabezas. Al llegar, vas directo a por un café caliente y a tu silla. Mientras enciendes el ordenador miras a ver si alguna mirada delata a la persona que estuvo contigo anoche. Y así es, el planner se acerca a ti descojonándose. Te pregunta qué tal anoche y se vuelve a reír. Después de contarte unas cuantas situaciones que te hacen quedar en ridículo, ya parece que empiezas a recordar…

Y justo, sin saber cómo, aparece esa idea que llevabas buscando 2 semanas. No sabes por qué, pero anoche a las 4 de la mañana se lo contaste a una persona que ni conocías, era una idea que te parecía buenísima pero a él ni le interesaba, y tú ¡casi la olvidas! Antes de que se tu mente la vuelva a eliminar coges papel y lápiz, ya por la tarde la pintarás en un chart.

El lunes al llegar a la agencia le cuentas tu idea al director creativo, parece que le gusta, el concepto se entiende y está dentro de brief. Por si acaso, te pide que elabores una propuesta más plana, como plan B. El martes toca presentar a cliente, y tras el speech del cuentas de turno te pones a explicar ambas ideas. Nada más acabar observas sus reacciones, miras al director creativo y ambos llegáis a la misma conclusión: posiblemente el año que viene, quizás para otro cliente, probablemente como trucho… Habrá que guardar la idea en un cajón, junto a los caballos salvajes, junto al disco de los Stone.

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