Aprender a moverse… en la cocina

El tupper de Carlos

El tupper de Carlos

¡Buenos días! No sé si me recordáis. El pasado 18 de septiembre mis compañeros de Bendita Becariedad me abrieron las puertas de su blog para dejarme hacer algún postre. Primero les propuse el menú, les pareció bien, y ahora me han dejado entrar en su cocina para prepararlo todo.

En el post anterior os vendí los “ingredientes” que me han venido estupendos a la hora de trabajar en determinadas empresas (PROACTIVIDAD, PACIENCIA, VALENTÍA, HUMILDAD, DISPOSICIÓN, AMBICIÓN, ENTRENAMIENTO y REALISMO). Si quieres recordarlos pincha aquí:

http://www.benditabecariedad.com/ingredientes-para-la-bendita-becariedad.

Hablaba de oportunidad, por el hecho de ocupar asientos en empresas que he conocido desde hace años, que me han gustado y que le han gustado a mucha gente.

También mencioné el trabajo como el escenario perfecto para el desarrollo, ya sea del metafórico “postre” o el desarrollo de uno mismo, personal y profesional. ¿Por qué? Porque cuando analizas lo que te ha ocurrido te das cuenta de que ir a trabajar todos los días (aunque seamos becarios) no ha consistido solo en acatar unas normas corporativas, recibir encargos, trabajarlos y venderlos; sino que ha servido para captar a las personas, sus comportamientos, captarte a ti mismo, tus comportamientos y empezar a interiorizar la idea de que hay que trabajar para vivir, asumir trabajos que son la leche y otros que son una auténtica miel(da). Hablando de dulces…

Pero esto es algo que se va descubriendo por el camino. Ahora me pongo con lo que he venido a hacer, que es contar experiencias. Mis primeras prácticas se cocinaron en:

… (Continúa leyendo, descubre a este GRAN futuro cocinero).

FormulaTV.com: el portal líder especializado en televisión que recoge toda la información sobre audiencias, series, programas y personajes/actores/presentadores. Ésta es su carta de presentación. Y es la verdad.  Artículos, entrevistas, fotos, vídeos, análisis, reportajes… Y con ello el éxito que han ido consiguiendo a lo largo de los años y el que tendrán.

Mis únicas nociones por aquel entonces eran de publicidad, aunque es verdad que compartimos muy mucho con el periodismo por tratarse del mundo de la comunicación. Como hasta entonces solo había intentado ser creativo y por lo tanto, pensé y pensé y pensé, el  periodismo era algo que no había explorado y fue la ocasión perfecta para escribir y escribir y escribir. Días intensos, productivos, con muchas risas y con dos grandes amigos que me llevo que SÍ son periodistas.

Siguiendo su línea editorial, aprendí  a agilizar la mente, a dar rienda suelta a la vena “copy” que deseaba tener, a realizar entrevistas, visitamos platós de series cámara al hombro y micrófono en mano corriendo de un lado a otro para pillar por banda a los actores que por horarios de rodaje no les estaba permitido darte más de un minuto de entrevista. Aprendí a improvisar en cero coma plannings diarios a causa de una o varias exclusivas que entraban de forma urgente en redacción y había que priorizarlas porque eran “bombazo”… Al final del día, si esa presión había tenido resultado, me sacaba una sonrisa y me motivaba para volver a repetir los días siguientes.

Además, el mundo de la actualidad, la música y la TV siempre han sido mi perdición y recuerdo nombres, series y programas con facilidad. Por tanto tenía la ventaja de que mi retentiva respecto a ese mundo era buena, al igual que los amantes del motor, de la moda o de la cocina que controlan todas esas referencias con lujo de detalles.

No importaba que no fuese una agencia de publicidad, lo importante fue agilizarme, aprender a improvisar y sobre todo ver cómo funcionaba una empresa por dentro.

Con esta primera etapa, me entraron ganas de más, y en vez de ir sólo a clase, seguí buscando. No sabía la especialidad por la que tirar, pero consideré que me quedaba tiempo para seguir probando, y fue el mundo de las telecomunicaciones al que llamé a la puerta.

Vodafone España: uno de los grandes operadores de telefonía móvil del país. Fue tal la sorpresa cuando supe que estaba dentro de sus oficinas que lo asimilé casi al finalizar las prácticas. Fui a parar al departamento de Mobile Marketing. Mi día a día se desarrollaba junto a los comerciales, por tanto aprendí a vender, a creerme lo que estaba haciendo para que los clientes lo compraran, a pensar estrategias y propuestas para diferentes públicos: femenino, masculino, moda, motor, ocio y entretenimiento, viajes, etc. Recibimos conferencias y formaciones de grandes profesionales del mundo online, editorial, moda, tecnologías… Fue un no parar de conocimientos y entre tanta gente ya consolidada que me sentía pequeño en ese ambiente.

Ante este tipo de situaciones, lo normal sería actuar, proponer, meter baza; pero lo que ocurrió fue que me achanté por miedo a fallar o quedar en ridículo. Ellos deseaban que saliera del cascarón y que no me quedara callado. Y fui prudente, pero me pasé, hasta el punto de pensar que no estaba comprometido con mi trabajo. Y en esos momentos tenía derecho a equivocarme porque estaba para aprender.

Por ello, lo que más aprendí en Vodafone fue, ya no superar ese respeto a grandes reuniones, a grandes profesionales, sino evitar caer en la infravaloración de uno mismo. Créete lo que trabajas y lo venderás como nadie, aunque sea una pequeña idea que crees que puede gustarle a tus superiores. Y si tienes un Plan B mejor, que vean que si por aquí no puede ser, quizá por el otro lado sí. Es lo que se busca: personas resolutivas.

El segundo plato llegará próximamente, con OgilvyOne y Harper’s Bazaar. No adelanto nada, solo que he aprendido mucho más y que he conseguido amar la publicidad, el marketing y la comunicación en general.

Nos vemos.

¡Que aproveche!

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