¿Alguien ha dicho miedo? by @MIKEMIGUELEZ

Alguien ha dicho miedo

Entre el bullicio te ha parecido oírlo, pero te encuentras  solo subido en una tarima, rodeado de gente en silencio. Están observando lo que haces, lo que dices, cómo lo dices. Pero cada vez estás más seguro de que alguien lo ha gritado, y es cuando empiezas a dudar de ti mismo, una gota de sudor que te recorre lentamente la cara y la espalda. Tragas saliva y cogiendo con fuerza el atril sobre el que estás apoyado levantas tu voz con una contundente pregunta: ¿Quién dijo miedo?

Miedo a empezar a trabajar, saliendo de la universidad sin tener ni idea de qué tienes que hacer. Porque ningún profesor ha sabido ni ha querido explicarte cómo funciona la publicidad. No les culpes, en algunos casos es porque ellos mismos no los saben, pero en vez de esforzarse por ayudarte a construir tu carrera profesional se han dedicado a darte clase de Teoría de la Comunicación o Economía, y así pasa, que te ves después de 4 años como antes de haber entrado en la carrera.

 Miedo a echar tu primer currículo y entrar en una agencia pidiendo prácticas, porque no tienes nada que poner. ¿Qué se pone cuando no se tiene experiencia? Y no solo eso, sino cómo se pone para que no entregues medio folio como CV. Tratándote de engañar a ti mismo incluso, poniendo en que colegio e instituto has estudiado, esos cursos gratuitos online o las conferencias de 1 día a la que  acudiste obligado y te tiraste toda la mañana con el móvil. Fingiendo que tu nivel de inglés es medio y tu nivel de Photoshop es alto, pero que no te hagan prueba por Dios…

 Miedo a decirle a tu jefe que basta ya, que no eres una persona contratada, sino un simple becario. Que no te puede exigir tanto, y que no se atreva a escudarse en que tienes que demostrar tu compromiso con la agencia, y que si no hay miles de jóvenes que querrían entrar en tu puesto por un “salario” que debería ser ilegal. A plantarte delante de él y pedirle unos días de vacaciones, que tenga cojones de decirte que no, que los becarios no tienen derecho a vacaciones, aunque para quedarte muchos días hasta las 9 de la noche si seas un trabajador.

 Miedo a tener que juntar más de tres convenios de prácticas para no bajarte de la noria de las agencias. De ver ofertas de trabajo en la que piden experiencia para ser becario. De que seas de los más veteranos que hay en tu agencia, a pesar de tu condición laboral. Que con 30 años tengas que estar siendo becario Premium o contratado como freelance o a través de ETT porque no hay otras alternativas. Aunque veas como la agencia esta recibiendo ingresos, se ganen cuentas y proyectos nuevos.

 Miedo a coger la puerta y hacer un corte de mangas al salir de la agencia, por el qué dirán en el sector, que el mundo publicitario es un pañuelo y todo se acaba sabiendo. Pero y qué, por suerte o no, las empresas no son como antes. Ya no te atas toda la vida a la misma, ni te dan un pin cuando llevas 20 años en ella. Ahora se lleva el dinamismo laboral, saltar de empresa en empresa cuando tengas la necesidad de cambiar de aires, de impulsar tu carrera profesional o incluso cuando necesites un poco de relax. Porque tuve la inmensa suerte de poder trabajar con un tipo que cambia de agencia cada 2 años, y cuando le dijeron que es un loco por saltar cada 2 años, él respondió “los locos sois vosotros por estar más de 2 años en la misma empresa”. Y cada vez que lo pienso tiene más razón.

 Miedo a llegar a una edad en la que no te sientas orgulloso de lo conseguido. Que no tengas nada que contar, ni recuerdes una etapa en la que te sentías cómodo. Porque la vida ya se te ha pasado y ni siquiera has sido capaz de darte cuenta. Que no pudiste participar en ese proyecto que tanto te hubiese gustado, que jamás llegaste a casa y enseñaste con brillo en los ojos esa pieza que tú habías hecho en la agencia, ni mucho menos que llegabas todos los días contento del trabajo y cuando llegaba el domingo pensabas qué nuevo proyecto tendrías el lunes al entrar por la puerta.

 Porque la publicidad es vocacional, y porque si tu miedo no te deja sentirla y notar como te recorre cada vena de tu cuerpo, mejor será que hagas algo ahora que estás a tiempo. Se acabaron los miedos, se acabó el qué dirán, es tiempo de poner todas las fichas sobre la mesa y apostarlo todo al 13. Porque no hay mala suerte, sino caminos que acaban sabiendo mejor cuando llegas al final. Porque es cuando te giras frente al auditorio lleno, después de dar tu ponencia y dices: ¿quién dijo miedo?

 Bendito, después de leer esto seguro que alguna cosa que he comentado te suena, ¿Estás contento con tu carrera profesional? De no ser así, ¿qué te gustaría hacer y no te atreves? ¿Por qué no?

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