Oído en Cannes (I): 3 cosas que aprender de Shakespeare sobre el engagement

shakespeare en bendita becariedad

¿Cómo capturar al público y hacer que dejen de mirar sus pantallas para prestarnos atención? En realidad la epoca shakespeariana tiene que ver más con el momento actual de lo que creemos, según los chicos de Rothco. No solo en aquella época fue justo cuando se inventó el primer wearable (¡un reloj de bolsillo!), sino que también era difícil llegar a la audiencia porque estaba distraída, era ruidosa y disruptiva. Nos compartieron lo que descubrieron sobre el engagement remitiéndose a la técnica de Shakespeare.

En aquel tiempo las obras se representaban al mismo nivel que el público (nada de escenarios) y había bastante movimiento, ruido y distracciones por lo que había que hacer verdaderos esfuerzos para atrapar la atención de los oyentes. Y conseguir que, si participaban, no fuera lanzando cosas como tomates al escenario.

Shakespeare se dirigía a la amígdala cerebral. La parte que nos hace humanos, y que a la vez no es tan difícil de alcanzar. Esta parte del cerebro recoge y procesa las reacciones emocionales. Por ejemplo, la historia de Romeo y Julieta (intentaremos no hacer un spoiler) provocaba disgusto, con lo que conseguía más recuerdo de la audiencia. Los anuncios de John Lewis son historias de amistad, que aunque sencillas nos llenan, nos mueven. La prueba de que funcionan es que este se llevó un Grand Prix en Film craft.

Shakespeare sabía que el sexo vende. Entre las muchas cosas que pasaban entre el público durante las obras era la presencia de prostitutas. Y el autor, que era gran emprendedor y productor, decidió sacarle tajada y comprobar si tenía éxito escribiendo poemas eróticos y casi pornográficos como es el Venus and Adonis, que muestra varios puntos de vista sobre el amor.

“Graze on my lips, and if those hills be dry,
Stray lower, where the pleasant fountains lie. […]”

Buscaba a una audiencia hambrienta. En lugar de castigar a tu público si no te escucha, pregúntate por sus intereses, por lo que quieren oír. Shakespeare vio que había una parte de la población que no tenía acceso a sus obras y podría quererlas, así que fue a ese barrio y construyó un teatro. Más que castigar la piratería en latinoamérica, ¿no deberían hacer posible el acceso al contenido en esa región?

¿Preocupado porque te han dado un brief bastante complicado? Recuerda que todos tenemos amígdala, y dirígete a esa persona que está al final de la línea.

Os dejamos con una ejemplo de estos consejos, creada por los mismos chicos de Rothco. Aunque no hay una fórmula para el perfecto trabajo o engagement, ¡apelar a las emociones ayuda!

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